Una de las campañas de interés social más inanes de los últimos tiempos en Colombia ha sido la de "inteligencia vial". Quienes concibieron y aprobaron esa iniciativa creyeron que el vocero elegido, Pirry, de cuyas habilidades como conductor todavía no tenemos noticia, iba a tener gran acogida y lograría pasar el mensaje efectivamente.
No sabemos si es por la ausencia de un mensaje claro, o por el vocero elegido, pero hasta ahora la campaña no había hecho nada más que repartir unos cartones con un dibujo que sugiere a la gente que use la cabeza.
Pero en estos días, caminando, nos topamos con un mensaje, o una nueva línea de comunicación dentro de la campaña, que por fin resulta propositiva y menos etérea que la invitación a usar una inteligencia vial de la que, es evidente, carecemos todos. Porque el problema no es de "inteligencia vial", sino de "solidaridad social", pero eso es harina de otro costal, y si hablamos de solidaridad en nuestro medio, inmediatamente pensaremos en limosnas y campañas como las de recolección de fondos que se están institucionalizando en esta época, y no en pensar en los demás y actuar en consecuencia...
Los afiches en los paraderos que muy pocos pasajeros del transporte público utilizan, invitan, precisamente, a utilizar los paraderos para tomar el bus. Ese es el tipo de mensajes que vale la pena reforzar, no solamente en el ámbito del discurso, sino en lo que ahora está tan de moda como las "activaciones". En lugar de poner a los equipos "BTL" a repartir cartones que irán a parar al basurero, o a hacer preguntas tontas, ellos, con la colaboración de los bachilleres, pueden hacer jornadas de "pastoreo" de personas que esperan el bus a lo largo de la cuadra, y llevarlas al paradero donde deben esperar el vehículo de transporte.
El centro comercial Andino de Bogotá, que durante todo el año genera un taco impresionante en la carrera Once, en diciembre ha optado por ubicar vallas que obligan a los peatones que quieren subirse a un bus o taxi a caminar hasta la mitad de la cuadra. Ese es un pastoreo bienvenido, y la campaña de "inteligencia vial" debería hacer todo lo posible por inculcar en la mente de las personas que hay que utilizar los paraderos, sin necesidad de tener que erigir barreras como las del centro comercial.
Esperemos que por fin despegue la campaña de inteligencia vial en la que varios miles de millones ya se habrán invertido. Y esperemos, también, que empecemos a usar la cabeza, no tanto para mostrar nuestra inteligencia vial, sino para pensar en los demás, que es lo que realmente hace falta para que moverse por la ciudad no sea tan caótico y peligroso.