domingo, 31 de octubre de 2010

Un paseo en flota por el Valle y Cauca

Eso de andar en flota en Colombia, o en servicio de transporte intermunicipal de pasajeros por carretera para aquellos que no tienen idea de qué es una "flota", ha cambiado mucho, muchísimo en los últimos años.

Antes, lo máximo en guarachas era subirse a un "pullman climatizado" con asientos reclinables, televisor a bordo y hasta azafata. Hoy esos buses grandotes como que están en vías de extinción, no solamente por las gracias de la guerrilla que los quemaba a diario (afortunadamente la mayoría de las veces sin pasajeros adentro), sino también por la presión del mercado de "taxificar" todo lo que tenga que ver con el transporte de pasajeros.

Ahora predominan las "van", o microbuses tipo "Kia" (como los anuncian orgullosamente) para 15 ó 30 pasajeros máximo, que les permiten a los de las compañías transportadoras un mayor volumen de despachos al día, con una mayor rotación y quizás un mayor flujo de caja y, finalmente, algunas utilidades de más.

Tomé un aparato de estos desde Cali a Popayán, pagando $12.000 por el pasaje, en un trayecto que anunciaban "directo". Sin embargo, no fue sino salir de la terminal de transportes, para que el conductor y su ayudante (que eventualmente resultó ser un médico alternativo que ya llegando a nuestro destino se despachó en su discurso de venta de 10 minutos), se dedicaran a recoger pasajeros en la ruta, y a negociar con ellos el valor del pasaje hasta ocupar los puestos "vacíos", que eran varios en los que estaban los niños de una familia de cinco que había pagado en la terminal dos puestos y, después de haberse completado el cupo con los pasajeros recogidos en la carretera, terminaron los cinco hacinados en los dos puestos por los que pagaron.

Bastante folclórica la experiencia y muy educativa. En especial en el sentido de refrescar un poco las nociones del emprendimiento ajustado a la ley que tanto nos enseñaron en los últimos ocho años con el ejemplo de los "muachos y su apá". Los negocios, el emprendimiento, la iniciativa privada tiene sus bases en hacer las cosas como nos convengan a nosotros, sin tener en cuenta los derechos de aquellos que funcionan de acuerdo con las normas y leyes establecidas, quienes por lo general resultan siendo los "bobos" del paseo por no ser vivos y actuar "ajustados a las leyes", es decir, buscándole la comba al palo para hacerle el quite a cualquier responsabilidad fiscal, política o social.

Quien compra el boleto en la taquilla oficial de la empresa es quien debe esperar más tiempo, sale en el último carro, el que se demora más en completar su cupo, porque los informales van entrando por los lados, llenando carro que evaden tanto las tarifas oficiales como los impuestos correspondientes, y el "producido" se lo reparten entre conductor, ayudante y "calanchines" de la terminal que pescan los pasajeros a medida que van llegando.

Y otra cosa es el viaje y el tipo de personajes con los cuales acaba uno conversando, lo que dará para otra nota.

jueves, 21 de octubre de 2010

Un presupuesto que asusta

Definitivamente el 20 de octubre de 2010 puede considerarse el nacimiento del día de la piñata de la Unidad Nacional. Los comunicados del Ministerio de Hacienda, eufóricos por la aprobación del presupuesto para el 2011, hacían piruetas increíbles con las cifras para mostrarlas bajo una luz positiva, cuando lo que esas cifras esconden es un panorama sombrío para el país y para sus futuras generaciones.

Los comunicados oficiales hablan de una reducción de la participación de los gastos de funcionamiento como porcentaje del PIB, en una pirueta maravillosa para esconder el hecho de que la partida más grande del presupuesto es, precisamente, la de burocracia y transferencias, que superan los 85 billones de pesos, el premio gordo de la piñata que se aprobaron ayer los congresistas de los partidos de la Unidad Nacional.

Un país que dedica la mayor parte de su presupuesto a la burocracia y a unas transferencias controladas férreamente por el Ejecutivo, es un país condenado al subdesarrollo que promueven las prácticas clientelistas inmemoriales. 

Es claro un esfuerzo cosmético en la presentación de las partidas del presupuesto, de tal forma que el gasto militar (que de manera cínica pretenden camuflar como inversión en los comunicados) no aparezca como la principal partida, cediéndole ese puesto a "inversión social", otro de los rubros donde suelen abrevar políticos habilidosos que encuentran en esos recursos fuentes para financiar sus campañas, así como para aumentar sus patrimonios.

Mejor dicho, en lo que sí hemos visto un respeto absoluto a la línea del anterior gobierno, ha sido en la vocación del nuevo gobierno de perpetuar la práctica de concentración de la riqueza, y de su manejo, en unos pocos, que promete cualquier cosa, menos la promoción del desarrollo equitativo, y ni qué decir de la "prosperidad democrática".

El tema del presupuesto, aprobado en el último minuto como suelen hacerse las aprobaciones de pupitrazo limpio que convienen a los de los pupitres y a pocos o nadie más, pasó de agache en los medios, opacado por la exagerada batahola de testimonios nuevos e incriminaciones nuevas (que no llegarán a nada más que una palmadita en la mano) de las novelas de las chuzadas, y de la descarada desviación de fondos a los de la cuerda de la administración anterior, en cabeza de megagrupos económicos nacidos de la noche a la mañana, a los que les han asignado los más jugosos contratos de infraestructura de la capital y del país entero.

Preocupa, asusta, atemoriza, aterra. El presupuesto piñata que se aprobaron el 20 de octubre, es constancia clara de que en Colombia nada va a cambiar, por lo menos en el 2011, con el nuevo mandatario y su equipo. 

Desilusiona.

martes, 19 de octubre de 2010

Comisión de Acusaciones y espionaje ejecutivo I

Este 19 de octubre fueron definidos los representantes que adelantarán la investigación para determinar la responsabilidad del ex presidente de la mano firme y el corazón grande en el escándalo de las "chuzadas", como se conoce el episodio de las interceptaciones telefónicas (y otras de más avanzada tecnología o agudeza indígena) a reconocidos periodistas, políticos y representantes del poder judicial de Colombia.

Los elegidos en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes provienen de partidos políticos que participan activamente en el "acuerdo nacional" del actual presidente, y que en su momento fueron los más sólidos soportes del ex presidente al que investigarán. Son el partido de la U, el partido conservador, y el PIN.

Acostumbrados como estamos los colombianos a saber cuál será el resultado de las "investigaciones exhaustivas" que anuncian las autoridades, y dada la naturaleza de los investigadores y de su investigado, podemos desde ahora avizorar el resultado de las pesquisas. No se encontrarán méritos suficientes para procesar al investigado.

Los méritos se habrán agotado hasta las instancias inmediatamente inferiores en el organigrama del Ejecutivo de entonces, y el Secretario General de la Presidencia, con el fallo de la Procuraduría, ya está pagando por sus pecados y por los que, según nuestra forma de llevar las cosas, su jefe nunca cometió.

Un resultado diferente será histórico por lo insólito. Por algo los colombianos del común conocemos la citada Comisión como la "Comisión de Absoluciones".

jueves, 7 de octubre de 2010

"Terceros Idóneos": tan despreciables como los "Ajustados a la Ley"

Así son las cosas. Como cuando en el colegio los matones de quinto y sexto de bachillerato se cebaban contra el resto del alumnado, y hacían gala de su poder y su autoritarismo en los eventos escolares, encargándose de la entrada a los recintos y haciendo sufrir a quienes ellos consideraban indignos de su conmiseración, y dejando pasar sin hacer fila a aquellos que sí merecían su bendición, siempre los más vagos, los más inquietos, y los más matones de sus respectivos cursos.

Ahora, después de ocho años de un esfuerzo sin precedentes en Colombia por refundar la patria de acuerdo con los dictámenes de una doctrina aún no del todo clara para la mayoría de quienes exaltan las nuevas alturas a las que hemos llegado, surgen las figuras de los terceros idóneos y los ajustados a la ley, personajes que dominan el panorama emprendedor, y controlan cada vez más los principales negocios públicos y privados del país, incluyendo, por supuesto, las grandes licitaciones y las iniciativas más oportunas en el aprovechamiento de leyes frescas y decretos aún con la tinta húmeda de sus firmas.

Ellos lo hacen todo bajo el amparo de las leyes, y acuden armados de folios y folios de jerga legal entreverada de artículos selváticos y primates a las más altas instancias del control político para defender con vehemencia insólita la rectitud y el correcto actuar de sus asociados, representados, defendidos o, simplemente, patrones.

Los terceros idóneos prestan sin rubor alguno su reputación profesional, su trayectoria libre de mácula o de visibilidad en los vericuetos de la contratación pública y privada, para sacar adelante proyectos que los ajustados a la ley han concebido antes o al mismo tiempo que se escriben y se promulgan las leyes que ampararán con el manto de la legalidad sus millonarios emprendimientos.

Así, con el concurso de los terceros idóneos, los ajustados a la ley se hacen ricos de la noche a la mañana, pasan de andar en bus, de pagar arriendo, de no tener para más allá que lo básico, a estar a la cabeza de "holdings" empresariales que mueven miles de miles de millones de millones, y sus patrimonios repentinos los transportan de la vida precaria y limitada, al suntuoso y exclusivo club de los que aparecen en las portadas de las revistas, de los que conceden reportajes sobre el éxito, la ética, la moral y el desarrollo.

Así es la vida. Como en el colegio. Entran los que son, y los demás, que hagan fila para pagar sus impuestos.