sábado, 21 de enero de 2012

Los "castigos" a los corruptos

Para una sociedad acostumbrada a tener entre sus dirigentes a la flor y nata de la corrupción de alto nivel, es difícil aplicar penas ejemplarizantes a quienes la justicia ha tenido, a regañadientes, que procesar por sus crímenes contra el tesoro y la buena fe de la nación.

Empiezan a publicitar "fallos" en contra de las cabezas visibles de los últimos escándalos. Y esos fallos no pasan de ser amonestaciones simples, prohibiciones inocuas, engaños pseudolegales para aplacar el deseo de venganza de los contribuyentes que hemos visto cómo nuestro trabajo, nuestros esfuerzos, van a engrosar el capital grosero de quienes por tradición y por herencia están convencidos de que los colombianos son sus súbditos incondicionales.

Expresidentes y gobiernos enteros cuestionados hoy salen a la palestra a dictar clases de moral y a criticar las acciones de presidentes y gobiernos enteros que cuando empiecen a destaparse sus picardías serán cuestionados para que pase de todo y, al final, no ocurra nada, como de costumbre.

Los crímenes de ayer son las cortinas de humo que cubren los torcidos que se cocinan hoy. El país vive sumido en discusiones de responsabilidades sobre hechos del pasado, mientras los hechos del presente pasan inadvertidos ante la mirada cómplice de autoridades maniatadas y medios que medran jugosamente de aquello que mañana, cuando ya no haya nada que recuperar, estarán sacando a flote con sus unidades investigativas y su cinismo histórico.

Y seguirán los fallos ruidosos, aunque los verdaderos responsables jamás saldrán a relucir. Jamás. Porque ellos se cubren con la misma manta.

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