viernes, 27 de abril de 2012

La pobreza no debería ser buen negocio


El  trabajo, la honradez y la dedicación quizás den frutos más rápido.

En los negocios, como en la vida, se debe invertir en justa proporción con lo que se quiere recibir.

Es mejor crear empleo y capacitar la fuerza de trabajo, financiar una política de vivienda que financie a su vez al trabajador bajo el compromiso no solo de adquirir el bien, sino de mantenerlo, habitarlo y usufructuarlo según las condiciones contractuales y las normas cívicas en rigor.

Un paso a la formalidad es un salto a un mejor vivir.

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